¿Suerte?
¿Santiago echando una mano?
La cuestión es que cuando han existido averias en el camino, algo o alguien ha acudido a ayudar, a proponer solución y listo.
La cuestión es que hemos podido seguir haciendo el camino, de una forma u otra, a pesar del inhóspito lugar, perdido...
Y si no, aquí quedan las muestras:
- Rotura del anclaje del portaequipajes de Luis en Roales de Pan. Se repara con alambre, bridas y una súplica de ayuda. Al final, queda sólidamente soldado y aguanta cientos de kilómetros, de caminos, veredas y sobresaltos. ¡Cosas del Camino, cosas de Santiago!
- La tija de la bici de José Emilio, se parte en medio de la nada. Aparecen manos salvadoras, con todo tipo de herramientas y hacen el arreglo del siglo, abrir agujeros, ajustes y tornillos. En poco tiempo, estamos en marcha de nuevo. ¡Cosas del Camino, Cosas de Santiago!
Camino de Santiago
Seguir huellas ancestrales abruma y pacífica a un tiempo.
Nothing is forever but The Way is there. The end is near but your soul never ends The Camino.
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El peregrino no exige, agradece.
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Robert L. Stevenson (Gran Bretaña, 1850-1894)
El vagabundo
" Dadme la vida que amo, dejadme junto al río, dadme el alegre cielo sobre mi cabeza y un sendero amigo, cama en el matorral cara a las estrellas, pan para mojar en el río, esa es la vida que un hombre como yo ama, esa vida y para siempre. Dejad que el otoño caiga sobre mí mientras vagabundeo por los campos, callarán los pájaros y yo mordisquearé mis dedos azules de frío. La escarcha brilla sobre los campos, el hogar estará caliente, pero no he de rendirme ante el otoño ni siquiera ante el invierno. Que lo que ha de suceder ahora o mañana, suceda. Dadme la paz de la tierra alrededor y un camino ante mí. No busco riqueza, esperanza, ni amor, ni siquiera un amigo. Todo lo que busco es el cielo sobre mi cabeza y un camino para mis pies."
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El peregrino no exige, agradece.
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Robert L. Stevenson (Gran Bretaña, 1850-1894)
El vagabundo
" Dadme la vida que amo, dejadme junto al río, dadme el alegre cielo sobre mi cabeza y un sendero amigo, cama en el matorral cara a las estrellas, pan para mojar en el río, esa es la vida que un hombre como yo ama, esa vida y para siempre. Dejad que el otoño caiga sobre mí mientras vagabundeo por los campos, callarán los pájaros y yo mordisquearé mis dedos azules de frío. La escarcha brilla sobre los campos, el hogar estará caliente, pero no he de rendirme ante el otoño ni siquiera ante el invierno. Que lo que ha de suceder ahora o mañana, suceda. Dadme la paz de la tierra alrededor y un camino ante mí. No busco riqueza, esperanza, ni amor, ni siquiera un amigo. Todo lo que busco es el cielo sobre mi cabeza y un camino para mis pies."
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jueves 29 de septiembre de 2011
Cosas del Camino, Cosas de Santiago.
lunes 1 de agosto de 2011
HOSPES ERAM ET COLLEGISTIS ME (Pedro Tremendo)
El sol se suicidaba como de costumbre cuando se sentó ante la puerta de la choza y lió un cigarrillo. El verano tocaba a su fin y, distraído, miró el destartalado cartel que el mismo había colocado sobre la puerta: "Hospital de Peregrinos". Con infinita melancolía, acarició el cartel. Aunque llevaba cinco años en aquellas soledades, aunque estaba a doscientos metros del Camino, sólo los primeros
meses algún peregrino se había detenido en su choza. Luego nada, nada ni nadie, durante años enteros. Ni siquiera pasaban ya peregrinos por el polvoriento Camino, tan cercano. Abrumado, se incorporó, mientras miles de estrellas asomaban ya a la noche clara de Castilla.

Atrancó la puerta y, siguiendo el ritual, encendió el carburo que alumbraba sus tinieblas y encendió una pequeña lumbre, empezaba a hacer frío. Luego se arrodilló y comenzó a rezar. Eran oraciones sencillas, oraciones de niño, pero eran las oraciones que sabía Pedro Tremendo. Con manos callosas, al fin y al cabo toda su vida había manejado herramientas, se santiguó lentamente, él estaba en paz con su mundo. "Padre nuestro..."
Y entonces fue cuando llamarón a su puerta:
- Toc, toc, toc.
Pensó que había sido una ilusión, una quimera, pero no, al poco unos nudillos poderosos volvieron a arreciar contra la madera:
- Toc, toc, toc.
Pedro abrió la puerta. En el umbral, un peregrino. O, al menos, eso parecía: bordón, mochila, enorme sombrero de paja y vieira en el pecho. Era un hombre joven y recio. Pedro se emocionó:
- ¡ Adelante ! ¡ Estás en tu casa ! No tengo luz, no tengo agua, no tengo casi nada, sólo un poco de pan y mi hospitalidad. ¡ Adelante ! ¡ Pasa!
El peregrino franqueó el umbral de la choza y, sosegadamente, se desprendió de la mochila. Destocado, buscó un taburete, mientras con un chasquido de su garganta rehusaba el mendrugo que le extendía Pedro. Alto, enjuto, el peregrino vestía vaquero y camiseta. La camiseta llamó la atención de Pedro, estaba llena de triángulos que se superponían. También le llamó la atención su mirada, era una mirada impertinente, fija, inquisitiva.
- Me llamo Pedro Tremendo, ofrezco mi hospitalidad en este desierto. ¿Cuál es tu nombre?
- Leonard. Pero tú puedes llamarme Leonardo.
- Vas a Santiago, claro.
- Vuelvo de Santiago.
El peregrino sacó una pipa, la cargó lentamente y, sin apartar un momento sus ojos de los de Pedro, la prendió con un tizón de la lumbre. Entonces, empezó a hablar.
- Llevas cinco años en este desierto. Nadie para en tu casa. Año tras año sales ilusionado a tu puerta buscando peregrinos de Santiago. Nadie viene y nadie va a venir.
- Pero... yo ofrezco mi hospitalidad en el Camino de Santiago. Doy todo lo que tengo.
La cara de Leonardo se transfiguró en un rictus de dureza. De pronto, estalló en una carcajada estruendosa, brutal, interminable.
- ¡ Infeliz !, ¿hospitalidad? ¿Camino de Santiago? - Leonardo se ahogaba en carcajadas
- El Camino de Santiago, alma de cántaro, ya no existe. ¿Hospitalidad? Pero... en que mundo vives. Mírate, para el mundo eres un pobre payaso, eres patético.
- Pero... yo he dejado todo lo que tengo por esto, yo me quiero dar a los demás.
- Sí, pero a los demás les importa un huevo lo que tu quieras dar. ¿Has mirado a tu alrededor? ¿has visto tu guarida? ¿has visto la mierda de "albergue" que ofreces? No estás en el mundo. ¿Has visto esta paramera, desde siempre maldecida por los peregrinos de diseño?
En una Europa envejecida, te has situado en el Pleistoceno. Nadie vive ya por aquí, se han ido todos, nadie vendrá tampoco por aquí. Y nadie quiere tu hospitalidad, alma de cántaro.
- Pero... ¿y el Camino?
- ¡Ah, el Camino!. Lo han destruido, ¿no te has enterado? No evidentemente no.
Aquello degeneró, mataron la magia, y la moda como vino se fue. La moda de caminar claro, "homo viator", la moda de echarse al mundo. Pero no temas, ahora no se camina pero se hace el Camino igual.
Pedro Tremendo comenzó a llorar. Pedro Tremendo era ingenuo, noble, un hombre bueno. El sólo había querido servir a los demás. Y aquel hombre estaba destruyendo su mundo.
- No llores hombre, no llores. Como puedes comprender hay demasiados intereses ya como para dejar que toda esa historia se viniera abajo. Siguen llegando peregrinos por miles y miles a Santiago. Hay problemas de alojamiento, de horarios, de todo tipo. Es que ahora han inventado un parque temático y todo arreglado, el parque temático del Camino de Santiago. Lo de caminar ya era un asco, se venía abajo, un atajo de ladrones que dejaban a Alí Babá como una ursulina acabaron con casi todo. Pero lo del parque ha sido un bombazo, claro está que los hay por todas partes, en Burgos tienen el parque temático del Cid, en Logroño el de las pastillas de café con leche, en Covadonga el de la Reconquista, un bombazo, pero nada iguala al parque del Camino de Santiago. Al fin y al cabo lo único que hicieron fue fijarse en Lourdes y Fátima, estaba tirado. De rentabilidad ni te cuento, a tope.
- No entiendo, no entiendo nada.
- Eres un paleto, Pedro, un paleto absoluto. En el Monte del Éxtasis (Monte do Gozo) han instalado un tinglado que ni en Disneylandia, se veía venir, los peregrinos flipan, hacen un Camino virtual, con sensorround, cinemascope y todo, en dos horas salen despachados, atados a una butaca pasan frío en los Pirineos, se asan en Castilla, sudan en La Faba, les dan una ración de pulpo de las que repartían en plan cafre en Melide.y también una queimada como la que incendiaba un loco en Villafranca. Y además, es Camino a la carta, a los brasileños les dan una estatua de un santo, San Pablo Conejo, y la pasean llenos de felicidad hasta Santiago, la línea aérea esa que tienen, Varig, no da a basto.
Y ni te imaginas los gabachos, antes de empezar el paseo virtual (sólo por el Camino Francés, of course), un tipo disfrazado de Aymeric Picaud se dedica a insultar a los navarros. Una vez provocado el infierno chauvinista disfrutan como energúmenos, un exitazo. Y, además, el parque es temático de verdad, La Via de la Plata la presenta un torero, El Niño de la Platea, un desmadre, echan por el suelo hasta bosta de toro, auténtico, una pasada. Y para presentar el Camino Primitivo se han traído al tipo ese de Atapuerca que da tan majo con sombrero colonial. Asisten todos los peregrinos disfrazados de Homo Antecesor, es fantástico. Prefiero no explicarte lo que han hecho con el Camino Inglés, te veo un poco agobiado, todavía no te he contado como un rapero recibe a los peregrinos virtuales con el Dum Pater Familias transformado en rap furioso, les encanta, se vuelven locos...
- ¿Niño de la Platea? ¿Pulpo? ¿Rap?... ¡ de qué me hablas Leonardo !
- De supervivencia, amigo, cada época, y los hombres de cada época, tienen lo que se merecen y lo tienen inevitablemente, invariablemente, y este Camino es hijo de su época. Pero no he terminado. En el bombazo han tenido una influencia primordial los patrocinadores. Ha sido increíble, fantástico. Imagínate que en el "Cutre Irlandés", por un pack de gaseosa americana, te dan la credencial. Y "Jodidas", una marca de ropa deportiva, reparte "compostelas" dos por uno, es decir, yo viajo a Jakobsland y me dan una a mi y otra para mi primo. Un exitazo, hay verdaderas hostias, todo el mundo quiere el papelajo ese.
Por cierto, la papela en cuestión fue - con los ladrones- uno de los principales culpables de la extinción del pringoso camino a la antigua. Pero a los canónigos les han convencido, les han adecentado la catedral, ahora en vez de la Berenguela han colocado un carillón que toca el "hermano Jacques", el Pórtico de la Gloria es virtual y al Apóstol lo han colocado sobre un caballo blanco en un tío-vivo instalado en el Obradoiro. Respecto al botafumeiro, de alucine, ahora se despendola de torre a torre de la catedral con una pancarta colgando que anuncia el parque temático. Están encantados, encima la reputada casa "Pestlé" les surte todos los días de chocolate con picatostes.
- ¿Y entonces tú por qué estás recorriendo el Camino a la inversa?
- Yo soy una especie de comisionado de la Administración, ando recogiendo la basura del Camino, tengo el encargo de recogerlo todo, que todo quede aséptico y aseado. Lo último que hice fue recoger a un pobre tipo en los Montes de León, andaba medio loco, clamando al cielo envuelto en un manto de templario, le hemos internado en un manicomio de Astorga. Y, ahora, claro, vengo a recogerte a ti, Pedro Tremendo.
- Ya. ¿Puedo recoger mi pequeña cruz de madera?- Tú mismo. Pero debemos irnos enseguida.
Una luna cornuda rielaba sobre la llanura inmensa. Pedro cerró la puerta de la choza. Lentamente, alcanzó a un impaciente Leonardo. Y la noche de Castilla los vio alejarse entre la polvareda eterna que azotaba el páramo. Pedro volvió su rostro, arrasado en lágrimas, hacia la humilde choza. El diablo también lo hizo. Sonreía.
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jueves 28 de julio de 2011
Día 28 Julio (jueves): Epílogo - El regreso desde Santiago de Compostela a Granada, en coche.
Una vez cumplido nuestro objetivo de llegar al Obradoiro, visitar al Santo, abrazarlo, pasear por la catedral tranquilamente, mansamente diría yo, nos dirijimos a la Oficina del Peregrino en donde habían quedado aparcadas nuestras bicis y alforjas.
Tuvimos la suerte de que a la hora que era, entre las 14:30 y las 15 horas, no había nadie y sin hacer cola obtuvimos nuestra Compostela, ese papelito que cara a los demás acredita que se ha hecho el camino y se ha ganado un sitio en el cielo, al menos para los creyentes. Aunque los tres sabíamos que no era necesario y que el premio de nuestra andanza lo llevábamos cada uno en nuestros adentros, pues nos hizo ilusión el obtenerla, también es un bonito recuerdo, digo yo que para los nietos.
En las estupendas instalaciones de la Oficina del Peregrino pudimos lavarnos tranquilamente y cambiarnos a una ropa más cómoda, del traje de ciclista a una camiseta, pantalón de deporte y una chanclas fresquitas, todo un placer para el cansado cuerpo. Ahora es cuando se agradecen y toman en consideración los detalles pequeños. ¡Cómo puede llegar a valorarse el hecho de ir chancla! ¡Qué gustazo!
Hechos ya unos marqueses, buscamos un buen lugar para comer, que ya era hora pasada. Muy cerquita encontramos un lugar tranquilo que daban un buen menú del peregrino y sin pensarlo nos adentramos en él. Unos brindis con cerveza fresquita y a comer, bueno a devorar más bien. Después del yantar, más relajados todo se veía de otro color y la decisión de la vuelta a casa la tomamos como aquel que dice sobre la marcha: una vez hechas las compras de rigor y ya que conocíamos Santiago de otras ocasiones, nada nos retenía en ese lugar. A pesar del gran cansancio acumulado, quedarnos a dormir nos pareción un atrevimiento, despilfarro y pérdida de tiempo, así que decidimos recoger el coche y turnarnos en la conducción.
Y así lo hicimos, después de una noche completita de esfuerzo por no dormirse, de frecuentes paradas para tomar un cafelillo y alguna otra cosilla que nos diera fuerzas, a primera hora de la mañana estábamos en casa. La aventura había terminado y el peregrinaje del pedal-pedal había empezado a pasar al baúl de los recuerdos.
Hemos tenido un fantástico Camino, percances minúsculos y mucha suerte. Santiago nos ha protegido. Gracias una vez más.
Puede descargarse el track en formato GPX de la ruta Mérida-Santiago aquí>>>
En las estupendas instalaciones de la Oficina del Peregrino pudimos lavarnos tranquilamente y cambiarnos a una ropa más cómoda, del traje de ciclista a una camiseta, pantalón de deporte y una chanclas fresquitas, todo un placer para el cansado cuerpo. Ahora es cuando se agradecen y toman en consideración los detalles pequeños. ¡Cómo puede llegar a valorarse el hecho de ir chancla! ¡Qué gustazo!
Hechos ya unos marqueses, buscamos un buen lugar para comer, que ya era hora pasada. Muy cerquita encontramos un lugar tranquilo que daban un buen menú del peregrino y sin pensarlo nos adentramos en él. Unos brindis con cerveza fresquita y a comer, bueno a devorar más bien. Después del yantar, más relajados todo se veía de otro color y la decisión de la vuelta a casa la tomamos como aquel que dice sobre la marcha: una vez hechas las compras de rigor y ya que conocíamos Santiago de otras ocasiones, nada nos retenía en ese lugar. A pesar del gran cansancio acumulado, quedarnos a dormir nos pareción un atrevimiento, despilfarro y pérdida de tiempo, así que decidimos recoger el coche y turnarnos en la conducción.
Y así lo hicimos, después de una noche completita de esfuerzo por no dormirse, de frecuentes paradas para tomar un cafelillo y alguna otra cosilla que nos diera fuerzas, a primera hora de la mañana estábamos en casa. La aventura había terminado y el peregrinaje del pedal-pedal había empezado a pasar al baúl de los recuerdos.
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miércoles 27 de julio de 2011
11ª etapa - Día 27 Julio (miércoles): Silleda - Puente Ulla - Santiago de Compostela
¡Y llega el gran día! Estamos en la última etapa y sabemos que el fin de la aventura está cerca. Lo hemos previsto todo para que este tramo sea un agradable paseo ya que son unos 50 kms. y no consideramos que vayamos a tener graves inconvenientes.
Pero el hombre propone y Dios dispone.
La primera parte hasta Puente Ulla, preciosa, tranquila y disfrutando de un nutrido de granadinos que venían haciendo el camino a pie. Espectaculares panorámicas y un trayecto poblado de multitud de pequeñas aldeas llenas de alusiones al Camino que nos hacen sentir estupendamente.


Pero a partir de este punto, el terreno se quiebra, continuos sube y baja, con pronunciadas rampas, nos hacen sentir que lo que tenemos al alcance de la mano se hace cerca pero difícil hasta el final.
A lo lejos vemos por primera vez aparecer las torres de Santiago y por fín, tras subir empinadas cuestas llegamos al Obradoiro.
Te quedas entrecortado, sin palabras, sin voz, solo nos queda el emocionado abrazo: ¡un sueño cumplido! ¡un camino realizado! Gracias Santiago.

TODOS LOS DATOS DE LA RUTA
Pero el hombre propone y Dios dispone.
La primera parte hasta Puente Ulla, preciosa, tranquila y disfrutando de un nutrido de granadinos que venían haciendo el camino a pie. Espectaculares panorámicas y un trayecto poblado de multitud de pequeñas aldeas llenas de alusiones al Camino que nos hacen sentir estupendamente.
Pero a partir de este punto, el terreno se quiebra, continuos sube y baja, con pronunciadas rampas, nos hacen sentir que lo que tenemos al alcance de la mano se hace cerca pero difícil hasta el final.
A lo lejos vemos por primera vez aparecer las torres de Santiago y por fín, tras subir empinadas cuestas llegamos al Obradoiro.
Te quedas entrecortado, sin palabras, sin voz, solo nos queda el emocionado abrazo: ¡un sueño cumplido! ¡un camino realizado! Gracias Santiago.
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martes 26 de julio de 2011
10ª etapa - Día 26 Julio (martes): Orense - Cea - Silleda
De nuevo a la tarea de pedalear. Ya cada vez sentimos que estamos más cerca de Santiago. Bien temprano nos ponemos en marcha con la idea de acercarnos todo lo posible al siguiente destino, de avanzar todo lo que nos permitan nuestras fuerzas, para de esa forma acortar la última etapa y poder disfrutar más tiempo en nuestro objetivo final.
La salida de Orense se nos complica y de las dos alternativas que teníamos (por Mandrás o por Faramontaos) no sabemos por qué razón escogemos la del medio. La cuestión es que hay que subir y subir, hasta volver a encontrar El Camino, cosa que conseguimos fácilmente, pero no sin librarnos de un duro y continuado pedaleo ascendente.
Emilio parte la tija del sillín y Santiago nos echa una mano en forma de los lugareños Isauro y Francisco que ponen toda su pericia en arreglarla y vaya si lo consiguen.

Para el medio dia estamos en la localidad de Cea, donde degustamos una comida casera de rechupete y probamos su exquisito y afamado pan, además de que nos tomamos un merecido descanso a la sombra de una preciosa ermita.
La tarde se hace corta, ya que pedaleamos sin descanso hasta llegar a Lalín en donde Emilio compra una nueva tija y proseguimos avanzando hasta Silleda, lugar en donde encontramos una estupenda pensión que nos da cobijo para recuperar fuerzas y encarar la última etapa hasta Santiago que se nos queda a apenas 50 kms.

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La salida de Orense se nos complica y de las dos alternativas que teníamos (por Mandrás o por Faramontaos) no sabemos por qué razón escogemos la del medio. La cuestión es que hay que subir y subir, hasta volver a encontrar El Camino, cosa que conseguimos fácilmente, pero no sin librarnos de un duro y continuado pedaleo ascendente.
Para el medio dia estamos en la localidad de Cea, donde degustamos una comida casera de rechupete y probamos su exquisito y afamado pan, además de que nos tomamos un merecido descanso a la sombra de una preciosa ermita.
La tarde se hace corta, ya que pedaleamos sin descanso hasta llegar a Lalín en donde Emilio compra una nueva tija y proseguimos avanzando hasta Silleda, lugar en donde encontramos una estupenda pensión que nos da cobijo para recuperar fuerzas y encarar la última etapa hasta Santiago que se nos queda a apenas 50 kms.
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lunes 25 de julio de 2011
9ª etapa - Día 25 Julio (lunes): A Gudiña - Laza - Vilar de Barrio - Orense
Y así ocurrió.
Empezamos subiendo por un terreno muy quebrado, menos mal que con buen piso y atravesando núcleos de población minúsculos, que nos hizo comentar más de una vez en el tipo de vida tan duro que le ha tocado en suerte vivir a sus gentes. El paisaje excepcional, maravilloso, pero solamente para verlo de paso. Vivir en estos parajes, se nos antoja una auténtica odisea o al menos así nos lo parece.
Pasada la poblaciçon de Laza, empieza el puerto de Alberguería, menos conocido que los anteriores, pero que en la realidad ofrece pendientes mucho más pronunciadas. A buen rítmo lo afrontamos para encontrar un par de kilómetros antes de la cumbre el lugar más idílico que se pueda soñar para tomarse un descanso:
un prado verde, con un mirador ensombrado de espectaculares vistas y con una sólida mesa y recios bancos, y lo mejor de todo una preciosa fuente con un agua fresquísima, que se nos antojó néctar de los dioses, agua en vena, que nos reconfortó grandemente junto con un bocata especial de tortilla con atún y una siestecilla reparadora que nos hizo afrontar jubilosamente la segunda parte de la jornada, también en sube y baja contínuo para llegar hasta Ourense, a la que llegamos muy cansados, pero contentos de saber que ya estámos en tierras gallegas y más cerca de nuestro objetivo final.

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Empezamos subiendo por un terreno muy quebrado, menos mal que con buen piso y atravesando núcleos de población minúsculos, que nos hizo comentar más de una vez en el tipo de vida tan duro que le ha tocado en suerte vivir a sus gentes. El paisaje excepcional, maravilloso, pero solamente para verlo de paso. Vivir en estos parajes, se nos antoja una auténtica odisea o al menos así nos lo parece.
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domingo 24 de julio de 2011
8ª etapa - Día 24 Julio (domingo): Puebla de Sanabria - Padornelo - A Gudiña
No veas el frio que hace esta mañana. Por eso, bien preparaicos nos disponemos a primera hora tomar un buen desayuno, visitar el centro histórico de Puebla de Sanabria y afrontar con ánimo los grandes puertos que se nos anuncian: el de Padornelo y el de la Canda.
Y así lo realizamos. En esta ocasión y avisados por los lugareños, los acometemos por la antigua carreterra nacional N525. Así lo hacemos y sin prisa y sin pausa vamos superándolos a un ritmo constante, primero el Padornelo y después de comer algo en el paraje del Santuario de la Tuiza, el de la Canda.

Finalmente, cansados, pero contentos por haber superado esta dura etapa entramos en la localidad de A Gudiña, situada en las estribaciones de los sitemas montañosos que dividen a las provincias de Orense y León.
Ahora toca una buena cena y a dormir prontico para recuperar fuerzas, que el terreno anuncia otra dura jornada de montaña, con un perfil de fuerte y pronuciados subes y bajas y otro puerto temible, el de Alberguería.
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Finalmente, cansados, pero contentos por haber superado esta dura etapa entramos en la localidad de A Gudiña, situada en las estribaciones de los sitemas montañosos que dividen a las provincias de Orense y León.
Ahora toca una buena cena y a dormir prontico para recuperar fuerzas, que el terreno anuncia otra dura jornada de montaña, con un perfil de fuerte y pronuciados subes y bajas y otro puerto temible, el de Alberguería.
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sábado 23 de julio de 2011
7ª etapa - Día 23 Julio (sábado): Santa Marta de Tera - Mombuey - Puebla de Sanabria
Un frugal desayuno y de vuelta al camino. Este tramo desde Santa Marta de Tera nos recuerda parajes de nuestro pueblo. El rio Tera, con una fértil vega, extensas choperas y canales y acequias, hacen fácil la comparación.

Pasando por pequeñas aldeas, semiabandonadas, atravesamos la presa de Nuestra Señora de Argavanzal para pronto llegar a una de las poblaciones más interesantes del Camino. Se trata de Rionegro del Puente, muy monumental y con un precioso Albergue de Peregrinos, que abandonamos para pronto llegar al que sería nuestro lugar de descanso: Mombuey. Aquí preparamos provisiones y descansamos en un sombreado parque para recuperar las fuerzas que nos permitan acometer la segunda parte del recorrido a primeras horas de la tarde.
Continuamos nuestra marcha atravesando un rosario de aldeas y poblaciones que cada vez nos va adentrando mças en el corazçon de la Comarca de Sanabria.
Después de un recorrido largo y en contínuo sube y baja vemos aparecer la pintoresca Puebla de Sanabria, toda en ella en fiestas y con un gentío en sus calles que nos hace presagiar problemas de alojamiento.
Una vez más la suerte nos es favorable y encontramos hospedaje en un magnífico Albergue de Peregrinos, que nos ofrece unas condiciones de hospedaje excelentes, con servicios de primera clase. Esa noche dormimos fabulosamente y podemos recuperar fuerzas a la perfección para afrontar los puertos que se nos anuncian en la próxima etapa.

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Pasando por pequeñas aldeas, semiabandonadas, atravesamos la presa de Nuestra Señora de Argavanzal para pronto llegar a una de las poblaciones más interesantes del Camino. Se trata de Rionegro del Puente, muy monumental y con un precioso Albergue de Peregrinos, que abandonamos para pronto llegar al que sería nuestro lugar de descanso: Mombuey. Aquí preparamos provisiones y descansamos en un sombreado parque para recuperar las fuerzas que nos permitan acometer la segunda parte del recorrido a primeras horas de la tarde.
Después de un recorrido largo y en contínuo sube y baja vemos aparecer la pintoresca Puebla de Sanabria, toda en ella en fiestas y con un gentío en sus calles que nos hace presagiar problemas de alojamiento.
Una vez más la suerte nos es favorable y encontramos hospedaje en un magnífico Albergue de Peregrinos, que nos ofrece unas condiciones de hospedaje excelentes, con servicios de primera clase. Esa noche dormimos fabulosamente y podemos recuperar fuerzas a la perfección para afrontar los puertos que se nos anuncian en la próxima etapa.
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viernes 22 de julio de 2011
6ª etapa - Día 22 Julio (viernes): Zamora - Granja de Moreruela - Tábara - Santa Marta de Tera
Salimos desde Zamora por un magnífico carril-bici y no sabemos dónde tenemos un despiste que nos lleva hasta la población de La Hiniesta, lugar algo desviado del camino. En este lugar se rompe el soporte de las alforjas de Luis. Provisionalmente con unas bridas logramos reparar el desperfecto y localizar el punto del camino que habíamos despistado: Roales del Pan. Allí conseguimos alambre y unas bridas más fuertes para reforzar el soporte, de tal forma sólidamente reparado que aún con alguna desconfianza nos volvió a poner en ruta, pensando en si no nos dejaría tirados más adelante. Pedimos ayuda a Santiago para que nos eche una mano.
Para el medio día llegamos con bastante calor hasta el cruce de caminos en Granja de Moreruela. Aquí se abre el camino ofreciendo dos posibilidades: una ir por Artorga, por el Camino Francés y otra la de ir por Ourense, por el Camino Sanabrés. Nosotros optamos por esta última.

Seguimos la ruta pedaleando hasta la localidad de Tábara, atravesando extensos parajes poblados de encinas, robles y alcornoques, hasta encontrarnos en el valle del Tera, precioso sitios cargado de viñedos y castaños, pudiendo contemplar curiosas bodegas excavadas en el suelo, así como zonas de recreo junto al rio Tera que invitan al baño.
Después de subir una empinada cuesta llegamos a uno de los lugares más emblemáticos del Camino Sanabrés: Santa Marta de Tera.
En primer lugar visitamos su hermosa iglesia románica, declarada Monumento Nacional y sin olvidar la portada sur de la misma, en la que se puede ver la imagen de Santiago Peregrino, la más antigua que se conserva y símbolo de nuestro Camino. Las sensaciones son indescriptibles y faltas palabras para contarlo.

La cogida de sus gentes es cordial y afable. Desde este momento empezamos a notar que realmente hemos llegado a un punto crucial y empezamos a sentir el Camino de otra forma, con otra dimensión diferente a la que teníamos hasta ahora. En definitiva nos sentimos más peregrinos y sobre todo, tratados como tales. Esa noche la pasamos en el Albergue de Peregrinos, bien abrigaditos, ya que el frio se hace notar sobradamente, compartiendo ronquidos con otros peregrinos.
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Para el medio día llegamos con bastante calor hasta el cruce de caminos en Granja de Moreruela. Aquí se abre el camino ofreciendo dos posibilidades: una ir por Artorga, por el Camino Francés y otra la de ir por Ourense, por el Camino Sanabrés. Nosotros optamos por esta última.
Seguimos la ruta pedaleando hasta la localidad de Tábara, atravesando extensos parajes poblados de encinas, robles y alcornoques, hasta encontrarnos en el valle del Tera, precioso sitios cargado de viñedos y castaños, pudiendo contemplar curiosas bodegas excavadas en el suelo, así como zonas de recreo junto al rio Tera que invitan al baño.
Después de subir una empinada cuesta llegamos a uno de los lugares más emblemáticos del Camino Sanabrés: Santa Marta de Tera.
En primer lugar visitamos su hermosa iglesia románica, declarada Monumento Nacional y sin olvidar la portada sur de la misma, en la que se puede ver la imagen de Santiago Peregrino, la más antigua que se conserva y símbolo de nuestro Camino. Las sensaciones son indescriptibles y faltas palabras para contarlo.
La cogida de sus gentes es cordial y afable. Desde este momento empezamos a notar que realmente hemos llegado a un punto crucial y empezamos a sentir el Camino de otra forma, con otra dimensión diferente a la que teníamos hasta ahora. En definitiva nos sentimos más peregrinos y sobre todo, tratados como tales. Esa noche la pasamos en el Albergue de Peregrinos, bien abrigaditos, ya que el frio se hace notar sobradamente, compartiendo ronquidos con otros peregrinos.
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