Somos Hacedores de Caminos que se adentran en el Bosque Habitado. Si los caminos están hechos los recorremos, y si no, los inventamos.
Arriba las ramas. Abajo las raíces. Por siempre jamás: "Buen Camino".


"Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias."

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miércoles, 29 de julio de 2009

- Día 23: Portomarín a Palas de Rei (24 kms.)

Con un cielo amenazador, salimos a buen ritmo antes de las 8 de la mañana de Portomarín, atravesando la pasarela sobre el Embalse de Belesar y el rio Miño.
Una subida continuada de más de 10 kms. nos llevó hasta las Ventas de Narón, por medio de un paisaje grandioso, con bosques de antiquísimos castaños y centenarios robles, frondosos prados de hierba y helechos gigantescos, atravesando la sierra de Ligonde, bajo un fortísimo viento de costado y un tremendo temporal de lluvia, que soportamos estoicamente bien cobijados bajo nuestra querida "capa de Santiago".


Posteriormente nos adentramos en un tramo maravilloso de la "Galicia profunda": casas de pizarra, extensos paisajes donde el verde frondoso de bosques y prados se puntea con numerosas vacas.


Nos llama la atención al llegar a Hospital da Cruz, el pasar sucesivamente por delante del que fue Hospital de Peregrinos y poco después por el Cementerio de Peregrinos. 


Más adelante Eirexe nos sorprende por lo rehabilitado de sus casas, en las que la pizarra y la piedra labrada son el material básico. Este pasar continuado entre viviendas y zonas habitadas, nos hizo ameno el camino, nos condujo cansados pero satisfechos hasta nuestro final de etapa en Palas de Rei. 

Nos llama la atención los precios tan bajos que hemos encontrado en restaurantes y bares. Al estar el Albergue Buen Camino completo, no tenemos más remedio que buscar la alternativa de la Pensión Guntina (30 euros) que sin más problema nos da buen cobijo. Pronto a dormir, arropados bajo una manta y acordándonos del abuelillo Dionisio y del abuelillo de la tienda que nos ha vendido la fruta al estilo de antes. En muchos momentos parece como si retrocediéramos en el tiempo. 

Como imagen impactante de la jornada, está la subida del puerto hasta Ventas de Narón bajo un terrible temporal: fortísimo viento de costado que nos amenazaba con tirarnos y una intensa lluvia, a la vez que una hilera continuada de peregrinos plantaba cara a tan dura prueba, agachados bajo las respectivas "capas de Santiago" como discipulos disciplinados del Jorobado de Notredame. 





La otra imagen de la jornada ha sido cuando el tiempo ha mejorado y hemos entrado en la ya mencionada segunda parte de la etapa, en la que un rosario de aldeas típicas, nos han deleitado con sus construcciones de pizarra, cruceiros, iglesias románicas, pilares, lavaderos y fuentes. La cara y la cruz, como es el Camino y la vida misma.





- Día 22: Sarria a Portomarín (21 kms).

Etapa muy bonita que nos ha permitido adentrarnos de lleno, en los paisajes típicos de Galicia. La dureza del Camino la han puesto el viento y sobre todo la lluvia.
Alrededor de las 8 de la mañana, empezamos el recorrido por las calles de Sarria, que pronto nos llevan hasta el frondoso bosque mezcla de robles, eucaliptos y helechos, que se alternan con extensos prados donde tranquilamente pastan las manadas de vacas. 
Hemos llegado al Albergue Ferramenteira en Portomarín en torno a las 14:30 horas. Total 6 horas y media con descansos incluidos, y de ellas, las últimas 5 horas de lluvia continuada. 
En Ferreiros, totalmente empapados, hicimos la gran parada con exquisito caldo gallego y bocata incluido, lo que nos dió la vida y nos hizo recuperar las fuerzas de una forma espectacular. Allí compramos la capa para la lluvia que se convertiría en nuestra gran compañera. Esta capa se ha constituido en una gran compra, ya que tapa hasta la mochila y este dia fue bautizada con abundantísima agua, recibiendo el nombre de "Capa de Santiago". 

La entrada a Portomarín, atravesando bajo la lluvia el puente sobre el Embalse de Belesar, es de esas imágenes que se quedan grabadas en el recuerdo de forma indeleble. 
El Albergue Ferramenteira (9 euros) dispone de unas instalaciones excelentes, amplio, limpio, nuevo, acogedor y con toda clase de servicios, tiene una situación privilegiada hacia el Rio Miño, ofreciendo unas panorámicas espectaculares que bajo la lluvia nos hacen pensar en lo bien que viene el disponer de un buen techo para pasar la noche. 

La imagen impactante de la jornada, la huella que deja el Camino en el recuerdo de este primer día, ocurrió cuando pasábamos junto a una típica casa de campo, hecha de pizarra, en las que se confunden la vivienda y el establo. De forma inesperada vimos como de forma acansinada salían y se cruzaban delante 6 o 7 vacas, algunas de ellas de tamaño espectacular, acompañadas de una abuelilla con un brazo en cabestrillo y de un abuelillo con su boina bien calada y un paraguas que colgando del cuello de la chaqueta caía sobre su espalda, previsor el buen hombre. Magistralmente, con su vara, fue conduciendo las vacas por el camino hasta que un poco más adelante se desviaron hasta un extenso prado. Nosotros tuvimos que parar para ceder el paso a "les vaques y al vaqueiro", algo que el hombre nos agradeció efusivamente, a la vez que nos preguntaba que si éramos de Madrid, sirviendo la pregunta como inicio de un breve diálogo. Al despedirse, nos deseó un Buen Camino y nos rogó que pidiéramos al Santo Santiago por él (Dionisio) y por su señora (Castora), a la vez que nos obsequiaba con una naranja a Mari y con una manzana a mí. Comprendí que esa era su comida para echar la mañana, y le dije que era suficiente con la naranja. Sin muchas ganas, se guardó la manzana en el bolsillo, para sacar a cambio una nuez que ya no pude rechazar. De nuevo nos insistió en que al llegar hasta Santiago le rogáramos por ellos, y entendimos que naranja y nuez eran como una especie de pago para que no olvidáramos su petición. Algo impresionante por su extrema sencillez y humanidad.

Esta anécdota me hizo captar de inmediato y más al referirse a personas tan mayores, lo que es y ha sido para estas personas el ver y cruzarse, día a día, con tanta gente de paso, algo que les ha hecho educarse en lo que he venido a denominar la Cultura del Camino, en el que el respeto ancestral, con un fuerte matiz religioso, se centra en la figura del peregrino.



El Camino de Santiago del 2009: De Granada a Sarria (Lugo).

Una vez finalizada la experiencia del camino a pie, llega el momento de escribir para el recuerdo, aprovechar las anotaciones hechas en el Diario del Camino y reflexionar acerca de tanta vivencia acontecida. Hacerlo todo en una sola entrada es posible, pero puede quedar algo o demasiado largo o demasiado corto, según se mire, por eso he optado por transcribir el contenido del diario en entradas diferentes, empezando por el primer día, el del traslado en avión desde Granada a Santiago de Compostela y desde allí, buscarnos la vida para llegar hasta Sarria, nuestro punto de inicio del recorrido. Toda una aventura en carrera continuada que bien vale la pena contar por si viene bien en el futuro. Más o menos, el resumen de la historia de estos dos peregrinos malenos en el Camino de Santiago es este: 
[21/07/2009] De Granada a Sarria. Iniciamos el día saliendo en avión desde Granada a Madrid, galopante carrera por la colosal e inhumana T4 de Barajas, para coger a tiempo el avión que nos conduce hasta el aeropuerto de Lavacolla. Desde allí, cogemos el autobús que nos lleva hasta la Estación de Autobuses de Santiago de Compostela, en donde esperamos para coger el autobús que va hasta Lugo (14:30). Una vez allí tomamos otro autobús (17:30) que nos lleva hasta Sarria, lugar en donde nos encontramos tras una media hora de viaje. 
El alojamiento lo hacemos en el Albergue Internacional de Peregrinos, donde somos recibidos muy amablemente por Francisco (Kiko), persona afable y servicial que nos ayudó y orientó en todo momento. El alojamiento cuesta 10 euros y está muy cerca de la Parroquia de Sarria y nos ofrece unas instalaciones muy limpias, acogedoras y poca gente, lo que nos hace pensar en que hemos tenido suerte. Entre los consejos de unos y de otros, al final optamos por llevar adelante nuestro Camino a Santiago siguiendo las siguientes etapas:


 
Preparamos la Credencial del Peregrino en la Parroquia (1 euro) y después de un corto paseo por el centro de Sarria y una frugal cena, nos apresuramos a descansar, que mañana empieza el camino de verdad.
 
"Seguir senderos nacidos de incontables pisadas, huellas de fe, dolor y sufrimiento, que conducen peregrinos hasta el apóstol Santiago."

La cultura del Camino de Santiago.

¡Buen Camino! Esa es la expresión cotidiana que emplean los peregrinos cada vez que cruzan sus pasos. Y un buen camino es el que hemos tenido estos dos malenos que han ido a realizar un tramo (Sarria a Santiago de Compostela en 5 etapas, 116 kms.) de esta ancestral ruta de peregrinaje, en el que los motivos religiosos y culturales se entremezclan, creando unas sensaciones difíciles de explicar.

Es cierto que el Camino de Santiago engancha, deja huella y que crea adicción. El sufrimiento, el sudor, la lluvia, el frio, la calor, el viento, la niebla, las rozaduras, las ampollas, el cansancio, el dolor,... al final pasan y se olvidan pero dejan el alegre regusto de la superación, de haber conseguido llegar a la meta gracias al esfuerzo propio. Sentir que has pasado por donde lo hicieron otros, miles de peregrinos, cada uno con su historia personal, provoca una intensa sensación de humanidad, de paz y de bienestar de primer orden.

Cada cual hace su Camino a su manera, pero he llegado al convencimiento de que lo importante y atractivo del Camino de Santiago está en las cosas pequeñas, en los detalles humanos de los peregrinos y de las gentes que los ven pasar día a día, creando lo que bien podría denominarse la Cultura del Camino.

Y ahora mismo, en este preciso instante, como desde hace tantos y tantos cientos de años, día a día, peregrinos venidos de todo el mundo van, paso a paso, algunos de ellos casi arrastrándose en esfuerzo que raya en lo sobrehumano, recorriendo esos senderos de siempre, de los que en un instante preciso formamos parte de él, y es que "El Camino lo hacemos todos nosotros en un momento u otro de nuestra vida y tiene su razón de ser y trascendental en el hecho humano colectivamente concebido".

No hay dos Caminos de Santiago iguales, ya que cada cual lo hace y lo siente a su manera.

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miércoles, 8 de julio de 2009

De vuelta al Camino.

En el 2008 la experiencia del Camino del Norte en bici de montaña, ha traído esta vuelta al Camino, esta vez para recorrer a pie un tramo del Camino Francés. En concreto el que va desde Samos hasta Santiago.

Y esta es la primera parte de esta nueva experiencia, de un nuevo Camino que se avecina expectante... Planificar desde la reflexión es volver a sentir paisajes, visiones de ensueño, olores y sonidos de ese Camino que poco a poco nos acerca hasta el Apóstol, y es que Santiago siempre se vislumbra al fondo.


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