Somos Hacedores de Caminos que se adentran en el Bosque Habitado. Si los caminos están hechos los recorremos, y si no, los inventamos.
Arriba las ramas. Abajo las raíces. Por siempre jamás: "Buen Camino".


"Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias."

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miércoles, 29 de julio de 2009

- Día 24: Palas de Rei a Arzúa (29 kms.)

Esta es la etapa reina en distancia, por lo que de nuevo bien temprano, nos disponemos a salir desde Palas de Rei para, con algo de lluvia, aunque con un cielo esperanzador de mejoría, adentrarnos en la inmensidad del espacio galaico: bellos senderos, arroyos, bosques impresionantes de robles, castaños, álamos negros, todos ellos alfombrados de espesos y verdes helechos, zarzas e infinidad de arbustos y otras hierbas. 

Ha resultado muy atractivo el tramo desde San Xulian a Coto, de nuevo por auténtica Galicia profunda. 
Aldeas de pizarra con desgastadas iglesias románicas, cruceiro delante y cementerio a todo su alrededor. 

Sigue la jornada con intervalos de claros y nubes con algún que otro chubasco, que nos impide despojarnos de las capas protectoras. 
El trazado de este tramo es rompepiernas, con subidas y bajadas continuadas, que ponen a prueba las piernas que ya van acumulando el cansancio de tantos kilómetros. 
Pasamos Furelos y disfrutamos del sabroso pulpo y vino de ribeiro en la acogedora Melide
Subiendo y bajando un valle tras otro, dejamos atrás Ribadiso con un precioso albergue junto al rio que no pudimos usar por estar completo. 


Una subida final de casi 3 kms. nos hace desgastar las ya mermadas fuerzas para llegar hasta el Albergue de Peregrinos Don Quijote en Arzúa, donde por 8 euros nos alojamos cómodamente. Paseamos por sus plazas y calles, asistimos a la Misa de Peregrinos como viene siendo habitual y pronto a descansar para recuperar las fuerzas desgastadas en tan dura jornada. 

La imagen de la jornada, sin lugar a dudas estuvo en la aldea de Furelos, antes de llegar al populoso Melide. 

En un momento de gran desfallecimiento físico, desembocamos en la iglesia de Furelos, con la idea de sellar nuestra credencial. Allí nos esperaba la gran sorpresa del Cristo de Furelos, que desciende su mano derecha para levantar y dar fuerza al peregrino. 
Singular talla que viene a dar fuerza a mi teoría de la Cultura del Camino, en este caso demostrando como ha influido en la imaginería de la zona. 
Esa especial pose del Cristo que abandona su cruz para dar su mano derecha al peregrino con la clara intención de ayudarle y darle fuerzas ha sido muy reconfortante, así como la especial bendición con que fuimos obsequiados por el cura párroco de la aldea de Furelos. Visitar esta iglesia ha sido algo muy relajante y reconfortante y para acabar de arreglarlo todo, estaba a la vuelta mi amigo de la pulpería de Melide. 

Y es que el Camino es así...






- Día 23: Portomarín a Palas de Rei (24 kms.)

Con un cielo amenazador, salimos a buen ritmo antes de las 8 de la mañana de Portomarín, atravesando la pasarela sobre el Embalse de Belesar y el rio Miño.
Una subida continuada de más de 10 kms. nos llevó hasta las Ventas de Narón, por medio de un paisaje grandioso, con bosques de antiquísimos castaños y centenarios robles, frondosos prados de hierba y helechos gigantescos, atravesando la sierra de Ligonde, bajo un fortísimo viento de costado y un tremendo temporal de lluvia, que soportamos estoicamente bien cobijados bajo nuestra querida "capa de Santiago".


Posteriormente nos adentramos en un tramo maravilloso de la "Galicia profunda": casas de pizarra, extensos paisajes donde el verde frondoso de bosques y prados se puntea con numerosas vacas.


Nos llama la atención al llegar a Hospital da Cruz, el pasar sucesivamente por delante del que fue Hospital de Peregrinos y poco después por el Cementerio de Peregrinos. 


Más adelante Eirexe nos sorprende por lo rehabilitado de sus casas, en las que la pizarra y la piedra labrada son el material básico. Este pasar continuado entre viviendas y zonas habitadas, nos hizo ameno el camino, nos condujo cansados pero satisfechos hasta nuestro final de etapa en Palas de Rei. 

Nos llama la atención los precios tan bajos que hemos encontrado en restaurantes y bares. Al estar el Albergue Buen Camino completo, no tenemos más remedio que buscar la alternativa de la Pensión Guntina (30 euros) que sin más problema nos da buen cobijo. Pronto a dormir, arropados bajo una manta y acordándonos del abuelillo Dionisio y del abuelillo de la tienda que nos ha vendido la fruta al estilo de antes. En muchos momentos parece como si retrocediéramos en el tiempo. 

Como imagen impactante de la jornada, está la subida del puerto hasta Ventas de Narón bajo un terrible temporal: fortísimo viento de costado que nos amenazaba con tirarnos y una intensa lluvia, a la vez que una hilera continuada de peregrinos plantaba cara a tan dura prueba, agachados bajo las respectivas "capas de Santiago" como discipulos disciplinados del Jorobado de Notredame. 





La otra imagen de la jornada ha sido cuando el tiempo ha mejorado y hemos entrado en la ya mencionada segunda parte de la etapa, en la que un rosario de aldeas típicas, nos han deleitado con sus construcciones de pizarra, cruceiros, iglesias románicas, pilares, lavaderos y fuentes. La cara y la cruz, como es el Camino y la vida misma.





Buen Camino