Somos Hacedores de Caminos que se adentran en el Bosque Habitado. Si los caminos están hechos los recorremos, y si no, los inventamos.
Arriba las ramas. Abajo las raíces. Por siempre jamás: "Buen Camino".


"Cuando emprendas tu viaje a Ítaca pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias."

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martes, 19 de julio de 2011

3ª etapa - Día 19 Julio (martes): Galisteo - Aldeanueva del Camino - Baños de Montemayor

Con las primeras luces de la maña nos adentramos en las murallas de la medieval Galisteo, disfrutando de unas bellas panorámicas y de la sensación, muchas veces repetida en esta ruta, de haber retrocedido en el tiempo. Más de una vez he pensado que esa es una de las situaciones mágicas de hacer el camino.
Abandonamos Galisteo atravesando el puente medieval sobre el rio Jerte, para llegar prontico a Aldehuela del Jerte, rodeada de extensos campos de regadío y afrontar en contínuo sube y baja la impresionante soledad del Arco de Cáparra, importante acceso a la ciudad romana del mismo nombre que en días pasados gozó de gran esplendor.

Aprovechamos para echar un descanso y recuperar fuerzas en el magnífico Centro de Interpretación allí existente. Siempre es buen momento para aprender cosas de nuestros antepasados.
Continuamos la etapa pedaleando, una vez más, sobre la calzada romana, atravesando puentes medievales y pequeñas aldeas, dar por terminada la etapa de hoy en la localidad de Baños de Montemayor, donde nos dimos un gran baño en sus aguas termales, todo un lujo bien merecido que el cuerpo y las piernas sobre todo, bien agradecen.
Hasta que no estuvimos bien arrugadicos (como dice mi Amelia) y educamente nos echaron, no nos salimos de la piscina.

TODOS LOS DATOS DE LA RUTA


lunes, 18 de julio de 2011

2ª etapa - Día 18 Julio (lunes): Cáceres - Cañaveral - Galisteo

Amanece en Cáceres y con las primeras luces del alba empezamos a prepararlo todo para afrontar la segunda jornada de pedaleo.
Después de un copioso desayuno en el Hotel Cervantes (una habitación 2 camas por 50 euros) se organizan dos expediciones paralelas. Mientras dos bikers se quedan en Cáceres para arreglar la llanta rota, los otros cuatro afrontan el camino por el trazado original de la Vía de la Plata. Los primeros harán el recorrido por carretera, dale que dale al pedal-pedal, para encontrarse con el otro grupo en la localidad de Cañaveral. Todo un reto organizativo que ha salido a la perfección, ya que allí estábamos todos para la hora de comer.
Vamos a hacer referencia al grupo que ha seguido el tramo del camino , ¿vale?
El primer tramo de Cáceres a Casar de Cáceres ha sido muy rápido y en contínuo sube y baja. Una vez en Casar, el primer objetivo era conseguir “la credencial del peregrino” en el ayuntamiento, pero nada, parece mentira de que sigamos sin obtenerla. Es algo que nos sigue fastidiando notablemente, y que hiere nuestra sensibilidad como peregrinos ya que tenemos que ir sellando en cualquier otro sitio, con la esperanza de que cuando la encontremos podamos completarla con sellos desde Mérida.
En Casar de Cáceres preparamos avituallamiento de fruta y agua abundante, ya que hasta Cañaveral no podremos abastecernos de nuevo y la marcha se plantea dura. Pedaleamos por la Calzada Romana la mayoría del tiempo: impasibles, miliarios en el camino nos saludan. Un piso muy pedregoso, con senderos de trazado sinuoso, grandes piedras y otras dificultades del terreno nos ponen a prueba, para algo después de las 13 horas, llegar hasta el bar en el que entre picto extremeño y otras lindezas gastronómicas nos hemos preparado bien para afrontar la segunda parte de la jornada.
Una vez reunidos los dos grupos y después de comer con toda la calor del mundo, y como locos posesos nos ponemos a pedalear de nuevo, afrontando la prueba más dura del día, salvar un empinado y pedregoso cortafuegos que nos ha llevado por un precioso sendero entre pinos a superar el Puerto de los Castaños.
A partir de este momento el camino sigue por un inmenso encinar y alcornocal, que hemos atravesado abriendo y cerrando multitud de puertas de ganado o portelas, hasta llegar al amurallado Galisteo, cansados pero contentos. Allí nos hemos alojado en el Albergue Municipal de Peregrinos (7 euros por cabeza) que dispone de unas magníficas instalaciones: literas para 12 peregrinos, duchas, sala de estar con televisión, frigorífico, microndas,… En fin, todo un placer alojarse en este albergue, muy limpio y bien cuidado. Como estábamos solitos, todo el espacio, servicios e instalaciones han sido para nuestro disfrute, ¡suerte que hemos tenido!
Al final, una cena estupenda en la Piscina Municipal, con un menú de 10 euros, que nos ha permitido recuperar fuerzas y recargar energía. Tempranito a la cama para caer rendidos en profundo sueño pensando en la 3º etapa de mañana.


Buen Camino